VENDER “MÁS” AYUDANDO AL COMPRADOR A QUE ÉL VENDA MÁS

En nuestro anterior post tratábamos de los pasos que un Vendedor debería dar antes de una visita a un Comprador para tener mayores probabilidades de éxito tanto en el hecho de que  nos reciba como en el desarrollo posterior de la visita.

Y nos centrábamos en el análisis del negocio prospectado a través de sus procesos internos, enfocando nuestra función vendedora en la mejora de los mismos. 

Hablábamos ayer, pues, de una funcionalidad vendedora orientada a la mejora de la gestión interna del negocio del Cliente.

Hoy lo haremos, de manera complementaria, desde el prisma de sus razones en relación con su desarrollo con el exterior.

Trataremos de bucear, antes de visitarlo, en su entorno externo, en su operativa en los mercados, en las razones que hacen que prospere en los mismos y en cómo puedo ayudarle yo, Vendedor Profesional, con mi oferta a que consolide y/o mejore su posicionamiento comercial.

Hablamos hoy de una funcionalidad vendedora orientada a la mejora de la gestión comercial del negocio del Cliente.

En definitiva el Vendedor  preparará su visita no sólo buscando como mejorar sus procesos generadores del producto/servicio, sino buscando también como demostrarle que la oferta puede mejorar su cifra de Ventas, razón última de todo negocio. Se trata de encontrar razones….

EXTERNAS 

            1-Dónde  vende o pretender vender nuestro Cliente           

2.-Quiénes son sus principales clientes 

            3.-Cómo podría venderles más?           

 

Este planteamiento no suele ser frecuente. Ponerse en el lugar del Cliente y pensar cómo mi oferta vendedora puede contribuir a qué el venda más, es una razón de índole externa muy poderosa para que considere mi visita y las  posteriores realmente valiosas para él.

01.-¿Dónde vende o pretende vender el Comprador?

 Es francamente difícil realizar una Venta Profesional sin ser, de alguna forma, un buen conocedor de hacia dónde se dirige el negocio del Cliente.

Saber a quién vende ese Cliente y a quién pretende o podría vender, cómo operan sus prospectos y estar bien informado de los parámetros que dibujan los aspectos claves de ese conjunto distingue a un Vendedor consultivo de aquel que se limita a operar como un proveedor más.

Aunque a veces sucede, no es frecuente que un Cliente opere en un único mercado con un único segmento. Por lo tanto el Vendedor bien preparado se documenta e informa para estar en condiciones de determinar qué nichos son aquellos que constituyen el target comercial de cada Cliente a visitar, así como la importancia relativa que aquellos tienen en su negocio. 

02.-¿Quiénes son los clientes principales de nuestro Cliente?

Saber quiénes son los clientes de nuestro Cliente permite aportarle -venderle- mejoras en su posicionamiento con ellos. 

Conocer, dentro de cada nicho,  a quiénes vende este Cliente al que vamos a visitar es condición necesaria pero, en manera alguna, suficiente.

No nos referimos a conocer necesaria y exactamente su razón social, pero sí su tipología. Hablamos de estar en condiciones de establecer qué es aquello que esos compradores del Cliente que vamos a visitar, cuando él los visita, le demandan.

Saber además, dentro de ello, cuál puede ser su A,B,C  y quiénes son  los contribuyentes más importantes a la cifra de ventas del Cliente, es importante si se desea presentar, en su momento, una oferta que pueda ser realmente valorada.

Ser capaz de dar un servicio de auténtica calidad en la Venta,  significa  también poder aportar a quien compra,  prestaciones  que le permitan dar  satisfacción  cumplida a sus  propios clientes habituales. Tanto más  si se trata de los mejores y más importantes.

03.-¿Cómo podría vender más a sus clientes?

La Cuenta de Resultados comienza por una palabra: Ventas 

Prácticamente todas las empresas privadas tienen una voluntad decididamente vendedora. Están construidas con la idea de vender, cuanto más mejor, y su cuenta de explotación comienza, precisamente, por la cifra de ventas.

Una Venta inteligente y consultiva debería basarse en el conocimiento de aquellos parámetros más valorados por los clientes del Cliente al que pretendemos visitar. Sólo así se puede estar en condiciones de  cumplimentarlos.

Pero que el Comprador consiga incrementar las ventas no sólo se logrará vendiendo más de lo mismo a los mismos clientes. Hay otros caminos.

El primero de ellos es que el Vendedor le ayude con su oferta a encontrar/satisfacer  en los mercados habituales nuevos segmentos o nuevas acciones comerciales a los que  presentar nuevos productos o servicios posibilitados por la adquisición del producto/servicio que el Vendedor le propone.

Estar en condiciones de  vender más a los mismos u a otros clientes e incrementar el margen comercial, es valorado por la inmensa mayoría de los Clientes.

El segundo, conseguir  una mayor fidelización de sus clientes y, muy especialmente, de aquellos que son considerados más importantes.

La venta que aporta valor debe comprender qué acciones contribuyen a nuestro Cliente retenga y fidelice a los suyos, dentro del más puro estilo del marketing relacional en cadena, merced al producto/servicio que se le oferta.

Si a esto unimos la capacidad de aportarle diferenciación respecto a sus competidores  y cómo nuestra oferta contribuye a ello, nuestra aportación en este sentido, será muy completa.

Por suerte no estamos solos. En cualquier mercado en el que se opere, lo más posible es que exista una competencia importante. Ello contribuye a aguzar el ingenio y a mejorar constantemente. La competencia nos hace más competitivos y con ello más competentes. 

Un Vendedor que pretenda que su presencia sea más valorada/deseada por sus Compradores tendría que estar en condiciones de aportar ofertas a los mismos que les permitan ser percibidos por sus propios clientes de manera diferente y positiva  respecto del  resto de los posibles competidores.

 

CONCLUSIÓN

Una visita del Vendedor debería, en base a lo comentado, estar en condiciones de conseguir  aportarle al Cliente  a través de sus ofertas, el logro de lo anteriormente expuesto: Vender más y mejor. 

Afirma un dicho chino que “un camino de mil millas comienza con el primer paso”.

El primer paso del camino que pretendemos recorrer junto con nuestros Clientes comienza con la visita a los mismos. Iniciarlo por la ruta equivocada trae malas consecuencias. No iniciarlo, no digamos.

Preparar esa visita encontrando un motivo por el que el Cliente a quien vamos a girarla la encuentre, interesante -y por lo tanto aceptable- para él, es realmente importante para todo el desarrollo posterior de la relación/no relación con el mismo.

Todo ello persigue encontrar un motivo válido, tanto para la parte compradora como para la vendedora, que justifique todo el resto de  contactos y acciones dimanantes que tendrán lugar, así como una  estrategia y táctica acorde a todo ello.

Recordemos que encontrar razones in-side sobre cómo aportarle optimización a sus procesos internos y/o razones out-side acerca de cómo mejorar su posición en el mercado a través de lo que el Vendedor puede ofrecerle es un buen medio para ello.

Me gustaría terminar con una reflexión de Mack Hanan (La Venta Consultiva):

“Cuando un Comercial, pensando en la persona que visita, deja de estar obsesionado porque este le compre y se centra en encontrar cómo puede ayudarle con su oferta, acaba vendiendo mucho más y mejor. Y además transforma la transacción en relación y al comprador en Cliente.”

Alfonso Ruano

Consultor en Formación de Vendedores

http://www.alfonsoruano.com

 

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4 PASOS PARA QUE UN COMPRADOR ACEPTE LA VISITA DE UN VENDEDOR

Indicábamos, en nuestro post anterior la necesidad de llevar a cabo una Planificación previa a cualquier acción de Venta que pretenda obtener el calificativo de profesional.

Una Planificación que debería comenzar con el análisis empático del Cliente al que el Vendedor va a dirigirse y las razones que justifican tanto para el Vendedor como para el Cliente “esa” visita, ese contacto, esa comunicación concreta.

Estas razones pueden ser de índole Interna o Externa según consideremos en el primer caso la estructura operativa -interior- de su negocio o, en el segundo,  el entono -exterior- en el que el mismo se desenvuelve. Vamos a referirnos hoy aquí a las primeras.

 

4  CUESTIONES PRE-VISITA in-side. 

1.      A qué parte de su negocio es aplicable mi oferta

  • 2.      Qué mejoras puedo aportar a sus procesos

3.      Quiénes se benefician y cómo

  • 4.      Cómo se lo explico clara y brevemente

 

Paso1º.-Qué líneas de negocio, áreas y procesos del Cliente  pueden verse afectadas por la oferta  vendedora?.

Sin haber dado respuesta a esta pregunta todo el resto sobra.

-Cuáles el objeto de negocio del Cliente?

-A qué se dedica?

-En realidad qué y a quién vende?

-Estamos presentes en todas esas líneas?

-Tenemos posibilidad de vender más en las que ya estamos?

-Podemos empezar a vender en las que no estamos?

-Qué Áreas o Departamentos funcionales inciden en las citadas líneas de negocio?

-Qué Procesos internos se derivan desde las citadas Áreas/Departamentos?

Un buen análisis del  negocio del Cliente facilita, a través de esta primera cuestión, engarzar con  su Organización interior  y detectar y definir  la naturaleza/función del o de los compradores del mismo.

Nos permite sopesar si existen enlaces que conecten nuestra posible oferta con su deseable demanda. 

Trabajar así implica ser un Vendedor con orientación consultiva y supone poder resolver -con mayor o menor labor de investigación previa, según se trate de clientes nuevos o antiguos- estas cuestiones. 

Paso 2º.-Qué mejoras concretas puedo aportar con mi oferta a esas Áreas y Procesos?

La razón de ser  de las empresas al Vender es aportar soluciones deseables y/o necesarias a  sus Compradores.

Uno de los motivos principales que justifican el que un Vendedor Profesional tenga éxito en mercados tan exigentes como los actuales, es la colaboración en la racionalización de los procesos de los que sus compradores son responsables.

Comprender a qué parte de los mismos afecta la oferta del Vendedor y en concreto, qué problemas resuelve o qué resultados optimiza  es pieza fundamental de esta etapa de la Venta.

La innovación en segmentos donde el cambio es moneda común, resulta imprescindible para todos cuantos operan en los mismos. Saber cómo la propia oferta vendedora contribuye a la eliminación de procedimientos obsoletos y/o costosos de la Organización Cliente es una tarea imprescindible.

Verificar si una oferta puede contribuir a sustituir un método ineficaz de uso habitual por el comprador, por otro eficiente propuesto por el Vendedor ayuda a realizar una buena  y apreciada labor de venta. 

Paso 3º.-En qué nivel jerárquico / decisional se ubica cada responsable?

Las empresas además de áreas, procesos y procedimientos están construidas por y para las personas. Ellas deciden.

Con independencia del tamaño de la Organización, en la misma existirá un grupo de personas que tienen poder de compra. Son quienes van a decidir la conveniencia o no de aceptar o rechazar la oferta vendedora según su poder ejecutivo real, no siempre explícito ni escrito.

Un Vendedor Profesional debe intentar comprender  quiénes pueden formar el circuito de compra para la oferta que intenta presentar y  en qué nivel jerárquico podrían estar ubicados y sobre todo, con carácter general,qué resultados debe suponerse que espera de la oferta vendedora cada responsable.

Cuando se establezcan, posteriormente, los contactos personales con los compradores llegará el momento de verificar si  los supuestos se cumplen.

Ahora es el momento de suponer razonablemente, con la experiencia que aporta el conocimiento de los mercados, segmentos, áreas, procesos y procedimientos -y en todo caso, vendedores más veteranos- qué aportación positiva  podría desear/necesitar cada miembro del circuito de compra de la Organización Cliente.

Paso 4º.-Qué razón inicial se le aportará al Cliente?

Cada Comprador tiene sus propias razones para aceptar o rechazar una oferta. Hay que elegir una, evaluar  y acertar.

Esta última cuestión conecta los puntos anteriores, que han venido moviéndose en el mundo de la virtualidad, con la realidad.

Si todo ha discurrido como debe, el Vendedor sabe Qué e intuye Quiénes. Una vez elegido el a Quién va a contactar, ahora debe resolver el Cómo ponerse en contacto con esa persona.

¿Conviene llamarla por teléfono, escribir carta, remitir  mail, visitarla en frío, utilizar algún tipo de contacto externo o interno,…etc.? Cada caso y cada circunstancia indicarán la conveniencia de elegir un camino que, entre todos los restantes, será el más conveniente para el Objetivo marcado.

Se trata ahora de que el Vendedor, con la consideración y análisis de todo lo expuesto, encuentre una razón válida que proponer a esa persona -a ese comprador- a través del medio elegido, para que aquel valore y acceda-al menos con cierto grado de interés- al contacto personal.

CONCLUSIÓN

Los Compradores, especialmente los profesionales, están hartos de recibir todos los días personas del área  comercial cuyo único interés es venderles algo.

Tienen poco tiempo y están entrenados para detectar y distinguir casi inmediatamente a esos vendedores del Vendedor Profesional. A los primeros los despachan con celeridad a los segundos, al menos,  los reciben en un porcentaje interesante.

La diferencia, en esta etapa de la Venta, es que la percepción que el Comprador tiene de los primeros es que pasan a visitarlo con el fin exclusivo de venderles un producto/servicio, mientras que la de los segundos  es que lo hacen con el objeto de venderles cómo resolverles un problema, mejorar un proceso u ofrecerles una solución que mejore el objeto de negocio de la Organización que representan.

El tiempo que se dedique como Vendedor a preparar esa visita a ese Cliente, con ese objetivo y ese beneficio concreto que aportarles, se recupera con creces en la entrevista y distingue a los aficionados de los profesionales.

Alfonso Ruano

Consultor en Formación de Vendedores

http://www.alfonsoruano.com

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VENDER: 8 ÁREAS MEJORABLES AL PLANIFICAR CADA VISITA A UN CLIENTE.

Conseguir una visita con un Cliente no es una tarea sencilla y en cualquier caso, siempre es una oportunidad de interacción con el mismo, que debe ser optimizada por el Vendedor al máximo.

Preparar con profesionalidad esa visita va a contribuir en un porcentaje elevado al éxito de la misma. No obstante por falta de programar el tiempo adecuado, por ansiedad o sencillamente por desconocimiento, a veces, al planificarla en su parte estratégica como táctica, los Vendedores cometemos equivocaciones de bulto.

8 ÁREAS DE MEJORA

Los errores principales que suelen presentarse y que por consiguiente son áreas con prioridad a la hora de  trabajar en su mejora son:

01.- DISEÑO DEL ITINERARIO EN FUNCIÓN DE LA NECESIDAD, COMODIDAD O RUTINA DEL VENDEDOR O DE SU EMPRESA.

En lugar de hacerlo con la perspectiva centrada en la del Cliente.

Esto origina contactos rutinarios cuya principal razón de ser radica en una logística repetitiva y burocrática.

Al final se acaba visitando a un cliente no por razones que derivan de una acción singularizada y generadora de valor para el mismo, sino por una reiteración rutinaria alejada de todo tipo de singularización.

El elemento diferencial termina por ser la diferente carretera y el distinto día de la semana en el que se le cursa visita.  Esto que podría tener una cierta base en ventas de suministro periódico, facultan a un proveedor pero, en absoluto, definen a un Vendedor Profesional que busca permanentemente nuevos Clientes futuros o nuevas aplicaciones para sus Clientes actuales.

02.- TRATAMIENTO HOMOGÉNEO DE LA CARTERA DE CLIENTES.

O, todo lo más, apoyándose mediante el concurso de una simple clasificación ABC. 

La no consideración de otros factores capitales,  orienta la actividad de los vendedores hacia el incumplimiento de un principio comercial básico: cada venta y su circunstancia es única, puntual e irrepetible.

Un  Vendedor Profesional debe llegar a ser un micromarketinista, manejar con soltura el C.R.M. de su cartera y área de influencia, entendiendo por ello a un experto en las aplicaciones de sus productos/servicios en los segmentos donde las mismas adquieren especial relevancia.

Por lo tanto aspectos propios del marketing, como puede ser el conocimiento y análisis del potencial de crecimiento de sus clientes,  la participación relativa de cada uno de ellos en  la cifra de venta del comercial, la psicografía y la cultura empresarial, más o menos afín entre ambas partes, deberían ser factores que todo vendedor bien preparado, tuviera en cuenta a la hora de clasificar -mejor sería decir segmentar- su cartera de Clientes, tanto actuales como potenciales.

03.- FALTA DE DEFINICIÓN DE UN OBJETIVO CLARO PARA ESA VISITA.

Que dé lugar al giro del citado contacto con el cliente.

Un Vendedor Profesional, como hemos indicado en múltiples ocasiones, debería ser capaz de explicar  por y para qué emprende una acción concreta en lugar de implicarse en acciones, a veces, compulsivas.

En Venta, de la actividad bien orientada vienen los resultados, pero de la movilidad irreflexiva lo único que se obtiene es el agotamiento improductivo, la ansiedad y a la postre la frustración del Vendedor que no acaba de comprender cómo no parando de moverse es incapaz de alcanzar unos resultados medianamente aceptables.

La presencia del Vendedor en el domicilio del Cliente -empresarial o individual- siempre debería obedecer a una causa objetivable concreta  y por lo tanto, cuantificable, datable y simple.

04.- CARENCIA DE DISECCIÓN DEL OBJETIVO DE LA VISITA DIVIDIDO EN LOS ASUNTOS QUE LO COMPONEN.

Y que en un momento u otro, van a estar sobre la mesa (precio, descuentos, financiación, plazo de entrega, etc.

Trabajar con un objetivo considerado de forma global, hace perder perspectiva sobre facetas del mismo, simplifica excesivamente el proceso, perjudica la sectorización de la  información y elimina la posibilidad de segmentar la comunicación dificultando la aplicación de las cuotas de racionalidad o emocionalidad en las dosis y  parcelas más convenientes. 

Esto les impedirá poder, en esta etapa, estudiar las denominadas ecuaciones de transferencia que no son sino una forma de trabajar por subestaciones compensatorias, conociendo  a priori si puede ceder o conceder en determinados  aspectos parciales para conservar otros que, a la postre, son los sustanciales de la oferta.

05.- INEXISTENCIA DE DETERMINACIÓN PREVIA DE UN OBJETIVO MÍNIMO Y OTRO MÁXIMO A CONSEGUIR.

Rentabilizando el tiempo -tan escaso para los Vendedores-, en el que tiene la oportunidad de estar cara a cara , en contacto real, con el cliente.

Gran parte de los comerciales  inician su relación con los hipotéticos compradores sin una idea clara sobre aquellos aspectos mínimos que deberían ser capaces de alcanzar en el tiempo de contacto con aquel.

Hoy en día, con las actuales estructuras de imputación, cada visita supone un coste más elevado de lo que se piensa, tanto para el Vendedor como para el comprador -desde el punto de vista de la oportunidad cesante-.

Sin fijarse un punto de no retorno -un objetivo o compromiso mínimo a conseguir- puede suceder durante el  contacto con el comprador que, el Vendedor, no acepte un acuerdo que le es objetivamente favorable, por miedo a conceder demasiado, en ausencia de un análisis previo preparativo -o que acepte un trato desfavorable por temor a perder la venta, sin tener en cuenta que la misma, en las condiciones que está aceptando, le perjudica a él o a su empresa-.

06.-NO CLASIFICAR NI PONDERAR LOS ASUNTOS A TRATAR CON EL CLIENTE, EN CONEXIÓN CON LOS OBJETIVOS MARCADOS.

Estos  deberían ser observados, al menos, desde dos puntos de vista y dos variables de distinta naturaleza:

Puntos de vista:

*Del vendedor.

*Del comprador.

Variables:

*Nivel de importancia.

*Nivel de conflicto.

Parece lógico que cualquier acción comercial de cierta relevancia debiera comportar la exigencia, como fase previa, al Vendedor de plantearse cómo la enfoca él desde su propia perspectiva y, necesariamente, cómo será percibida desde los puntos de vista y circunstancias de la otra parte, la compradora. Vender y comprar es un juego -como mínimo- de dos,  lo que olvidan los vendedores que no practican una venta profesional.

Por otra parte cualquier asunto que esté sobre el tapete puede ser visto, analizado o percibido como más o menos importante -aspecto racional de la comunicación- por cada una de las partes o como más o menos conflictivo-componente emocional de aquella-por las mismas.

El olvido de esta práctica es frecuente, lo que tendrá como efecto el llevar al comercial a cometer errores clásicos de estrategia básica, en cuanto al lugar y momento adecuados para tratar cada asunto en base a la no clasificación previa expuesta, así como al enfoque que debería adoptar en cada situación, especialmente en la parte final del  proceso de venta.

07.- MANEJO INEFICAZ DE LA INFORMACIÓN SOBRE EL CLIENTE.

Bien por inexistencia de ella, bien por un tratamiento inadecuado de la misma.

Una correcta preparación profesional de la visita únicamente concluye cuando el Vendedor tiene claro el objetivo, los distintos aspectos que lo conforman y las diferentes valoraciones que sobre los mismos pueden hacer ambas partes.

Naturalmente que es posible que, dentro de la entrevista, sean precisas varias visitas, bien al propio domicilio del Cliente, bien a otros lugares donde  recabar información. La práctica Profesional suele requerir -a diferencia de la amateur- disciplina, método, inteligencia y esfuerzo.

Hasta que no se comprende qué oferta será especialmente valorada por el Cliente elegido y se está en posesión de toda la  información que ello requiera, no podrá  afirmarse que se ha desarrollado una buena preparación.

El Vendedor poco profesionalizado, rara vez se pregunta si con la información que obra en su poder, se justifica el desplazamiento y, mucho menos, qué información le falta, así como dónde y/o de quién puede recabarla.

08.- EL DESCONOCIMIENTO SOBRE LOS SOPORTES TÉCNICOS PRECISOS.

Hablamos de las ayudas de venta que le van a ser necesarios, cuando se encuentre junto con el cliente.

En ausencia de una correcta preparación, donde se habrían determinado objetivos, temas y asuntos; se han graduado por nivel de importancia y conflicto y se definen posibles interlocutores, es prácticamente imposible que nadie pueda predecir los soportes técnicos que van a poder ser precisos en cada momento.

Se  renuncia con ello a factores que podrían ser de gran colaboración en la buena marcha de la entrevista, si se hubieran planificado con la antelación que la preparación, cuando se lleva a cabo correctamente, posibilita.

Sin su concurso no podrá saberse qué conocimientos técnicos van a ser necesarios presentar/demostrar, dónde los puede adquirir, qué personas precisará como apoyo y en qué momento sería necesaria su  utilización o presencia.

CONCLUSIÓN

Preparar cada visita ayuda a  saber qué se persigue, visualizar la situación, prevenir obstáculos y procurarse las respuestas más adecuadas a los mismos.

Si se es un Vendedor Profesional tanto en  la creación como en el trato con Clientes -y no un repartidor de ofertas a la caza de compradores- se debe tener claro que, preparar una visita de Venta no asegura su éxito; pero  no prepararla  certifica su fracaso.

 

Alfonso Ruano

Consultor en Formación de Vendedores

http://www.alfonsoruano.com

 

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UN SENTIMIENTO NEGATIVO AL VENDER: EL RIDÍCULO (3ª Parte)

Todos los  miedos a vender, cuando se convierten en un obstáculo real, tienen  un origen común: el temor excesivo del Vendedor al juicio de otros.

Pero mientras que el miedo al fracaso invalida para proponerse el alcance de metas y elude su compromiso y el miedo a ser rechazado opera en  el temor a no ser considerado miembro del grupo, el miedo a hacer el ridículo se construye en base a una visión del entorno excesivamente jerarquizada.

Para quien padece este tipo de temor, la Sociedad está fuertemente estructurada en niveles, con una notable división entre aquellos que son notablemente brillantes en el ejercicio de su actividad y quienes no.

La aspiración de quien lo padece es pertenecer al grupo de los primeros. Quiere ser considerado preparado, solvente, cualificado, profesional. Estos adjetivos son los que aprecia y desea merecer.

El temor excesivo a ser considerado dentro del segundo grupo -los que no dan el nivel- está en la naturaleza de su forma de actuar, de su forma de Vender.

Como trataremos en futuros post, muchas de las objeciones y negativas que recibe el Vendedor vienen originadas por una incorrecta gestión de su Entrevista de Venta. El temor al ridículo distorsiona la misma tanto en su ejecución como en su objetivo.

COMPORTAMIENTO

El Supervisor que se encuentra con un Vendedor afectado por el temor excesivo a hacer el ridículo se va a encontrar con las siguientes pautas típicas:

1.-Inhibición a la hora de exponer sus ideas de manera explícita ante  el resto del Equipo.

Teme ser juzgado de manera negativa por su Supervisor y/o Compañeros y ser considerado insuficientemente preparado o poco solvente en la materia sobre la que le correspondería hablar.

Aunque  a veces es temible, cuando cree que domina una materia, intentando abrumar al resto en ese punto en el que se considera fuerte.

2.-Resistencia a poner en marcha presentaciones comerciales en público, ante grupos de compradores o posibles clientes.

Si a casi todo el mundo le cuesta arrancarse, especialmente al principio de su carrera, a comunicarse en público, este Vendedor afectado por el temor excesivo al ridículo, lo exacerba.

Sudores fríos o tartamudeo y  todo tipo de excusas para eludir la presentación son moneda corriente en estos casos.

3.-Tratamiento adulador a aquellos compradores a los que consideran de un rango socio/técnico superior a ellos.

Este Vendedor en esta fase, casi reverencia a quien considera en niveles de conocimiento superiores a los suyos, evitando cualquier tipo de discusión técnica con los mismos.

Si no Vende será, según su criterio, porque no sabía tanto como su Cliente. ”Tendría que haber estado más preparado”.

 4.-Sentimiento permanente de no estar suficientemente formado y preparado.

Al hilo del punto anterior, suelen solicitar reiteradamente más información, más conocimientos sobre el producto o servicio; más catálogos, más comparativas.

Están ávidos siempre de más formación de tipo Técnico en detrimento de la formación Comercial de la que consideran que ya saben bastante.

5.-Abuso en la sobreexposición de características del producto/servicio que representa.

En su comunicación con los Clientes, el Vendedor con esta dificultad., como continuación de lo expresado, desea ser considerado por  ellos como un auténtico super-especialista.

Cree que mientras más dominio tenga de las características de la oferta, podrán presentarse y ser juzgados por los Clientes como auténticos expertos en la materia. Y que con ello la Venta está asegurada.

ALTERNATIVAS.

1.-Trabajar ampliamente sobre dos aspectos que tienen especial relevancia en la formación del Vendedor: proactividad y asertividad.

La primera orientada hacia el desarrollo de la propuesta y búsqueda de objetivos en cada contacto con el cliente y la segunda haca el mantenimiento firme pero educado de los puntos fuertes de su propuesta.

Hablamos de la potenciación del carácter y de la personalidad; dos cualidades sin las cuales la Venta Profesional se torna complicada. 

2.-Conseguir que en las presentaciones de nuevos productos/servicio estén orientadas a la aportación de soluciones para el Cliente.

Hablar menos de características y más de beneficios generales y de ventajas específicos para cada Segmento concreto.

Busca transformar al Vendedor desde un mero relator de la oferta en un Vendedor Profesional como aportador de mejoras en la vida personal y/o profesional de cada Cliente. 

3.-Reconducir su actividad vendedora mediante la técnica depurada de la entrevista de Venta y la visita acompañada,

Se trata de no permitirles en su exposición que pasen de la etapa de apertura y averiguación a otras como exposición de características, hasta que  ejecuten las primeras a la perfección.

4.-Dedicar parte de las reuniones de Equipo a que los Vendedores desarrollen habilidades relativas a la presentación.

Se procura que exponga ante sus compañeros temas generales sobre los que se supone, que aunque no es experto,  tiene  un buen nivel de conocimiento.

Salir a la “pizarra” y enfrentarse una y otra vez al auditorio es una de las mejores formas de superar este temor. 

5.-Instruir al equipo en las técnicas de presentaciones en público mediante el uso de videocámara.

Implica dotarse de herramientas objetivas que permitan la observación, la repetición, la corrección y el perfeccionamiento.

Facilita al aprendizaje tanto del propio Vendedor que actúa, como del resto de miembros del equipo que observan.

 

CONCLUSIÓN.

Existimos los Vendedores porque hay resistencia a la Compra. Como mantenemos siempre: “vender desgasta”. La sensación de fracaso, de rechazo o de ridículo, son propias de ser humano y en Venta  por la continua exposición del Vendedor, se magnifican.

Erradicarlas al 100% es imposible, pero una acción preventiva continua ayuda a reducir de manera notable sus efectos negativos y a veces contagiosos.

Autoanalizarse, aceptarlo  y corregirlo corresponde a cada Vendedor. Comprenderlo, detectarlo y gestionarlo es una de las tareas del Jefe de Equipo.

Alfonso Ruano

Consultor en Formación de Vendedores

http://www.alfonsoruano.com

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CUANDO EL COMRADOR DICE NO: EL RECHAZO (2ª PARTE)

 

Las negativas de los compradores provocan reacciones distintas por parte de los Vendedores y, en consecuencia, exigen acciones específicas del Supervisor de los mismos.

Tratábamos en el artículo anterior del primero de ellos: el temor al fracaso. Abordamos ahora el segundo: el temor al rechazo.

NATURALEZA

En su origen, como sucede con cualquiera de los tipos de temor que estamos considerando, se fundamenta en experiencias negativas del Vendedor como individuo en relación con sus grupos naturales y en la necesidad que todos tenemos, de ser aceptados y valorados por los otros -Maslow puro-.

Para determinadas formas de ser, la opinión de los demás es un elemento básico. Con una notable influencia en  la percepción de la autoestima. Esta es la esencia del miedo a ser rechazado, el cual tiene un componente relacional muy destacado.

El Vendedor que se ve afectado en grado extremo por el mismo,tiene dificultades para conducirse de forma que, desde su punto de vista, la relación con los compradores pueda derivar hacia situaciones de tensión.

COMPORTAMIENTO

En base a lo anteriormente expuesto un Vendedor con miedo invalidante a ser rechazado será una persona con la que su Supervisor tendrá dificultades para conseguir:

1.-Que establezca citas telefónicas con los niveles de operatividadexigibles.

El Vendedor suele encontrar cualquier tipo de excusa para no realizar las llamadas pertinentes. Aun así, cuando se decide, actuará de forma elusiva, sin explicar con claridad por qué es conveniente para el posible Cliente la visita y dejando la concreción de la misma en manos de aquel.

Le costará concluir con la proposición de la razón, fecha y hora, intentando así  evitar una negativa.

2.-Que investigue lo relativo al circuito decisional, dentro de la organización -familiar o empresarial- compradora del Cliente.

El Vendedor, en este estado, considera agresivo indagar quiénes tienen el poder de compra, a qué nivel se  encuentran y cuál es su grado.

Lógicamente -y más en tiempos  de cambio- será pura casualidad que el papel comprador real de su interlocutor coincida por el supuesto por el Vendedor por lo que la efectividad de cada visita disminuye y  queda al albur de lo que decida el visitado.

3.-Que dedique  su escaso tiempo a vender en lugar de perderlo en otras tareas poco productivas.

El Vendedor bajo este síndrome piensa que su trabajo esencialmente consiste en hablar, exponer, contar, pues piensa que eso es lo que el comprador desea y por lo tanto actúa en consecuencia.

Siendo un conversador amable, supone, se establecerá un clima agradable, sin tensiones, adecuado para vender, cayendo en el error de que  manteniendo ese circunloquio, la otra parte entrará en materia -se interesará por la compra- cuando lo estime oportuno.

4.-Que proponga el cierre en el momento y lugar adecuado.

Un Vendedor con este tipo de temor está convencido de que es una falta de cortesía el proponer de manera clara y tranquila el cierre de la venta y elude a hacerlo, dejando casi en manos del comprador la solicitud del acuerdo.

Actuando así deja pasar el momento de oro, desorientando al comprador y generando en el mismo su indiferencia o su impaciencia.

5.-Que negocie con solvencia acuerdos rentables también para sí y su Empresa.

El Vendedor en esta situación se niega a arañar los flecos que en toda negociación se producen, dejando las partes más sustanciosas del acuerdo, del lado de los Compradores que, si mantienen una relación comercial continuada, acaban perdiéndole el respeto.

Con esta conducta no sólo se vende poco y mal,  sino que se negocia peor.

 ALTERNATIVAS

El Supervisor que se encuentra dentro de su equipo con Vendedores en esta situación puede intentar resolverla mediante acciones en la siguiente línea.

1.-Trabajar individualmente con el Vendedor aflorando la dimensión real de  su nivel particular de resistencia al rechazo.

Cada persona tenemos un grado distinto de fortaleza respecto a ello. Habrá Vendedores a los que les afectara un número determinado de negativas por periodo; otros sufrirán según el mayor o menor rango de quien se les opone; un tercer bloque vendrá afectado por la reiteración con que un mismo comprador actúa como barrera a su objetivo comercial.

Conocer estas singularidades le permitirá conocer y actuar en consecuencia.

2.-Revisar con el Vendedor con frecuencia las técnicas que sigue en conexión con las pautas regladas de una Entrevista de Venta.

Un Vendedor que comienza a tener un temor excesivo al rechazo puede alterar de manera sustancial -y muchas veces inconsciente- la sistemática correcta de conducirse con un Cliente en un intento de evitar el no del mismo.

Detectarlo de manera objetiva a tiempo ayuda a comenzar a solucionar la cuestión también a tiempo.

3.-Fomentar los debates entre los miembros del Equipo, actuando el Supervisor bien como moderador, bien como elemento principal de resistencia razonada a lo expuesto

En principio no es conveniente que los temas tratados sean relativos a la Venta, pudiéndose elegir otros de interés general, siempre que el  Jefe de Equipo haya detectado que haya puntos de vista divergentes entre los miembros del Grupo.

Se persigue inculcar a los participantes que pueden -deben-mantenerse opiniones diferentes o incluso opuestas, sin que ello signifique rechazo personal ni el fin de una relación.

4.-Racionalizar la Actividad Vendedora para que el Vendedor afectado entienda que los noes y los síes forman parte de un proceso continuo en el que los primeros -las negativas- son el abono de los segundos-los síes.

El uso del histórico y la estadística por parte del Supervisor es un elemento objetivo importante para ayudar al Vendedor. No existen los Vendedores del 100%.

Analizar el ratio particular de ese Vendedor y  verificar con el mismo si está dentro de los parámetros habituales o no, ayudará mucho a racionalizar la situación.

5.-Premiar de manera explícita y pública al Vendedor por su capacidad para alcanzar niveles de compromiso mutuo con los Clientes.

Debe evitar que entre en un círculo nada productivo de visitas amables a los Clientes  pero sin un grado de avance hacia el objetivo de Venta propuesto.

Consensuar con ese Vendedor esos objetivos previos a la visita y revisar posteriormente con él si efectuó nuevas propuesta positivas  –aunque le resulten incómodas- dentro del proceso de Venta con el Cliente ayudará a que se vaya habituando a programar y actuar en cada contacto con los mismos  apoyado en un proceso de avance comercial.

 

CONCLUSIÓN

Tener la percepción de ser rechazado hasta el extremo de perjudicar los resultados de Venta es algo no deseable pero que se produce en algunos miembros del Equipo en algunos momentos de sus carreras.

Introducir, trabajar y empapar del concepto que es y rodea a la Resilencia es algo a emprender por el Jefe de Equipo que siempre procurará,a todos, buenos resultados.

 

Alfonso Ruano

Consultor en Formación de Vendedores

http://www.alfonsoruano.com

 

 

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¿MIEDO A VENDER?. EL TEMOR AL FRACASO (1ª parte)

El principal enemigo del Vendedor -y por contagio del Equipo- puede llegar a ser él mismo a través de  la inhibición que le puedan generar sus propios temores.

Detectarlo y ayudar a corregirlo es una de las funciones básicas de un Jefe de Equipo.

Esto sucede especialmente cuando se trata de Vendedores que trabajan en mercados que carecen de clientela “cautiva”, con compras no repetitivas y que por lo tanto deben conseguir permanentemente nuevos clientes. Su base de antiguos no le facilita los nuevos.

Contribuyen también aquellos tipos de venta en los que la negativa del cliente es moneda común de cambio, trabajando con ratios de conversión realmente bajos, tipo 1/20 o superior.

Un tercer factor se origina en aquellas modalidades en las que  el circuito de Compra es complejo, formado por un número relativamente elevado de personas de identificación difícil y localización complicada. Saber quiénes son los que deciden y a qué nivel se encuentran es tarea ardua. No digamos sentarse con ellos!.

En estas  circunstancias tan desgastantes el Vendedor puede ser invadido por una  forma de temor que es altamente bloqueante para su eficacia y nocivo para sus resultados.

Tres miedos clásicos se contemplan en la mayoría de los tratados al respecto:

A.-Temor al fracaso

B.-Temor  al rechazo  

C.-Temor al ridículo

Identificar el problema, como suele suceder, es el primer paso para resolverlo.

Vamos a tratar de manera, aquí, necesariamente breve de analizar cada uno de ellos, el comportamiento que lleva   aparejado y algunas formas en las  que los Jefes de Equipo puedan trabajar con sus Vendedores para paliar en la medida de lo posible sus efectos nocivos.

 

TEMOR AL FRACASO (A)

La esencia del miedo a fracasar se nutre de la educación tradicional que recibimos, generalmente más orientada al refuerzo negativo que al positivo.

Habitualmente, desde nuestra infancia, hemos sido más veces reconvenidos por aquellas acciones en las que erramos o en las que no fuimos capaces de alcanzar las metas que nos habían/habíamos propuesto, que premiados por nuestros logros.

Por ende, en la cultura occidental se concede más mérito a quienes ocupan los primeros puestos en la actividad que fuere (estudios, deportes .etc.) quedando más relegados al olvido otros valores como pueden ser el esfuerzo, la capacidad de mejora o el espíritu de equipo.

No digamos en el Mundo de la Venta donde, en general, es más reconocido y gana más quien más se acerca o supera los objetivos, con independencia de otras contribuciones.

COMPORTAMIENTO

En el caso del Vendedor que está bajo los efectos de este síndrome, su Jefe de Equipo y él tendrán dificultades  para negociar los siguientes temas:

1.-Que se implique de manera clara y explícita en la fijación y cumplimientos de objetivos.

Una especial sensibilidad de la persona a este temor a fracasar se expresa mediante un tipo de conducta que, a modo de defensa, induzca a la misma a negarse, más o menos amablemente,  a determinar pública y/o explícitamente ninguna meta.

La idea es que si no se comprometen a alcanzar un objetivo, no pueden ser “castigado” por no cumplir lo que no expresaron.

2.-Que acepte modificar rutinas de venta adquiridas y que son poco productivas.

Reacios a introducir variaciones en sus pautas de trabajo. Renuentes a la formación, aun cuando acuden a seminarios o cursos, se manifiestan escépticos y evitan aplicar nuevas técnicas; o las antiguas que funcionaban y ha dejado de lado.

No cambiando, suponen, no corren el riesgo de asumir nuevos fracasos. Más vale lo malo conocido. 

3.-Que se integre en el equipo con el resto de sus compañeros.

Pertenecer activamente al grupo implica participar, compartir  y proponer y eso trae consigo comunicación y compromiso lo que les supone un peligro potencial ya que, según su particular sentimiento, otros podrían juzgar la calidad, eficacia u oportunidad de sus propuestas, así como exigirles su parte alícuota de resultado a la tarea común.

Para evitarlo se comportan, en esta fase, como convidados de piedra, no sintiéndose en absoluto involucrados en los planes o metas colectivos.

 4.-Que efectúen en forma y tiempo adecuados las tareas que se les asignan tras una reunión colectiva con el Equipo o individual con el Jefe del mismo.

Son realmente voluntariosos e insistentes en se determinación de no hacer lo que no quieren.

Cree -y muchas veces lo consigue- que su supervisor y resto de compañeros, cansados de insistir, renunciarán en su propósito y al final dejarán que actuando por libre, se desmarque del Equipo.

5.-Que periódica, fiel y puntualmente cumplimente y remita los documentos que para administración y gestión, establece la Empresa.

Si no existe compromiso verbal ni escrito ni control de todo ello -piensan- podrán eludir la posibilidad de fracasar o, al menos, subjetivizar la evaluación del supervisor y el juicio de sus compañeros.

ALTERNATIVAS: VALORES

Todos podemos sentirnos así en un momento dado, de manera episódica. La Venta trae consigo además de la cosecha, fuertes tormentas de verano. Pero vendedores así -de comportamiento amateur- presentes de manera continuada en el Equipo, lo ralentizan y perjudican al resto de Vendedores Profesionales que acaban teniendo que hacer su trabajo y parte del que así se comporta.

Los Valores que priman en un Equipo pueden/deben cultivarse y son un antídoto contra determinados sentimientos/temores/comportamientos. Los crea, fomenta y promueve en gran medida el Supervisor del mismo.

No es una tarea sencilla conseguir crear un ambiente, basado en acciones/refuerzo/valores que, si no eviten, al menos minimicen las condiciones para que este temor concreto no anide en el Equipo. Pero algunas acciones ayudan. Entre ellas:

1.-Premiar públicamente a aquellos miembros del Equipo que destacan por su capacidad de compromiso con el resto de compañeros.

Participar es un valor. Contribuir aun más.,

Hablamos de distinguir a los Vendedores que están siempre dispuestos a colaborar y ayudar al resto, aunque no destaquen, necesariamente,  por ocupar los primeros puestos de Ventas.

2.-Reconocer ante todos  aquellas acciones y personas que se distinguen por su nivel de esfuerzo en hacer las cosas bien y su capacidad de mejora.

Sólo unos pocos son los primeros en conseguir las mejores cifras de venta. Pero todos los miembros del Equipo pueden mejorar en su actitud y en su aptitud.

Establecer baremos de mejora, además de por venta, ayuda a crear este valor basado en la búsqueda de perfeccionamiento continuado, opuesto a la diletancia.

3.-Fomentar las reuniones abiertas donde todos manifiestan sus proyectos vitales y comerciales, formas de conseguirlos y grado de alcance.

Se trata de hablar sin pudor de las razones que ayudaros a la consecución de los éxitos,  como de aquellas otras que lo impidieron, en un auténtico clinic colectivo.

Acostumbrar al Equipo a trabajar en un clima en el que nadie -incluyendo el Supervisor- tema comentar y sonreír ante lo que se consiguió y lo que no, socializando el temor.

4.-No reconvenir en público a ningún miembro del Equipo por no alcanzar los resultados previstos.

La evaluación debe hacerse en privado, despersonalizando los errores. La crítica conviene  centrarla en la técnica, el método o el sistema.

Al contrario el refuerzo positivo, siempre que no se hayan contravenido para obtenerlo, los valores del Equipo, habrá de ser público.

5.-Fomentar la participación de todos los miembros en actividades en las que “perder” sea o pueda ser algo consustancial en el juego propuesto.

Partidillos, campeonatos etc. hacen ver que perder -no ganar- es algo natural como la Vida y que cuando sucede no es tan terrible como pudiera imaginarse.

No siempre se es el primero, pero en un juego siempre se puede ganar, pues siempre puede aprenderse para intentar hacerlo mejor la próxima vez.

CONCLUSIÓN

Las personas que se dedican al Mundo de la Venta no son superhéroes. Aunque por la naturalidad con la que afrontan un trabajo muy complicado, a veces lo parecen.

Tienen su corazoncito, aunque en ocasiones, quienes los dirigen se olviden de ello.

El  temor a fracasar,  a no alcanzar resultados,  como el que se tiene al rechazo o al ridículo  -de los que hablaremos en nuestro próximo post-  es natural al ser humano. Lo que sucede es que en la Venta, se dan circunstancias que lo pueden magnificar.

Es tarea de los responsables de los Equipos Comerciales estar muy al tanto de ello para detectarlo, comprenderlo y gestionarlo.

 

Alfonso Ruano

Consultor en Formación de Vendedores

info@alfonsoruano.com

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PUESTA A PUNTO DE UN VENDEDOR: 8 CHECK POINTS

En un post anterior hemos comentado cómo el desgaste de la actividad vendedora genera en quien la practica la entrada “en pérdida”, siguiendo el símil aeronáutico, que puede llevar a una auténtica travesía del desierto comercial con las malas consecuencias profesionales, emocionales y económicas que ello conlleva. 

Intentaremos hoy aportar algunas ideas que permitan al Vendedor  salir más rápidamente de esa situación negativa. Y al responsable del equipo ayudarle a ello.

1.-Detectar y reconocer el Problema como propio

Transferir de manera sistemática el descenso del rendimiento a causas que están fuera, como “el  mercado está difícil, la competencia  tiene mejores condiciones, los clientes no quieren ahora comprar etc.” lo único que logra es  generar más frustración y menos ventas.

Pensar que la mala racha se debe a circunstancias externas al Vendedor desde luego imposibilita buscar soluciones que estén al alcance del mismo pues todas las achaca a elementos sobre los que carece de control.

2.-Asumir que la Venta desgasta

Dedicarse a vender profesionalmente e ignorar que la cuesta arriba y el no, siempre están presentes es de cándidos.

Vender como ya hemos comentado, es una “actividad de contacto” -como el rugby- y desgasta y a veces lesiona. Tiene días buenos y días malos. Esperar que todos los días sean felices -sin golpes ni moraduras emocionales- es de una candidez que acaba resultando cara.

3.-Distinguir entre estado de ánimo y motivación

Una cosa es cómo me siento, cómo me afectan las cosas, si me encuentro animado o no y otra tener claros cuáles son mis objetivos como Vendedor  y qué tengo que hacer para conseguirlos.

La primera situación es el “estado de ánimo”, esencialmente emocional y en Venta muchas veces está arriba y otras abajo. Lo segundo es “motivación”, fundamentalmente racional, propia de un profesional y sirve para hacer todos los días lo que hay que hacer para conseguir lo que me he propuesto, a pesar del estado de ánimo.

4.-Apoyarse en logros y fortalezas

Los seres humanos tenemos tendencia a recrearnos en las situaciones que nos hacen daño. Le damos vueltas y vueltas hasta que crecen y no dan cabida más que a emociones “basura”.

Para un Vendedor llevar la cabeza llena de la misma no le va a ayudar mucho para relacionarse con sus Clientes pues todo se percibe y contagia. Hay que aprender a sacarnos el máximo partido, apoyándonos en aquello en lo que somos buenos y  capaces de conseguir.

5.-Entrenar con cada situación

Si Vender tiene una ventaja sobre otras profesiones, esta es que siempre se puede mejorar. Y cada situación comercial vivida es una ocasión para ello. Hayamos conseguido el contrato o no, es una experiencia añadida que si me sirve y la uso para incrementar mis conocimientos, me hará cada vez más competente y competitivo.

Dedicar unos minutos tras cada contacto comercial a analizar, rebobinando y no justificando, mi actuación, me ayuda a consolidar habilidades y erradicar errores.

6.-Redefinir Objetivos

Una de las dificultades añadidas de la Venta es que el número de situaciones es tan variado y la presión tan constante que nos hace falsear perspectiva, situándonos a veces en una situación tan perdida y sin orientación como un participante enclaustrado en un “Gran Hermano”.

Volver a rememorar sueños y ser capaces de traducirlos a metas. Definir nuevamente nuestros objetivos vitales a largo plazo conseguibles con nuestra profesión y trasladarlos a objetivos a corto, es esencial para redefinir por qué trabajo en esta Profesión  y qué me aporta y aportará.

7.-Buscar la orientación de quienes saben

A veces, cuando las cosas no nos salen, tenemos la tendencia a ponernos en contacto con otros miembros del Equipo y comentar con ellos “lo mal que van las cosas”. Al final lo único que conseguimos con ello  es enfangarnos más los dos y salir de la conversación más deprimimos que cómo entramos en la misma.

Siempre tenemos compañeros de profesión a los que les van mejor las cosas. Es más, les suelen ir bien. Lo inteligente es juntarse con ellos y escucharlos y dejarse empapar por su pensamiento y operativa, en lugar de ponerse la piedra al cuello de quienes no lo consiguen.

8.-Volver al A.B.C.

Cuando las cosas no marchan, lo mejor es volver al origen. Al A. B. C. de la Venta y de sus técnicas probadas. En situaciones complicadas para nosotros, los caminos cortos y los atajos son malos compañeros de viaje.

Revisar nuestra técnica y compararla con el modelo idóneo. Sus etapas, sus ciclos, las preguntas, los silencios, todo aquello que sabemos que funciona y que a veces la rutina, el estrés o el desánimo nos hacen, consciente o inconscientemente, abandonar.

CONCLUSIÓN

Vender es duro; supone esfuerzo. Es similar a trabajar en una mina con un porcentaje de mineral noble determinado, según el segmento de Mercado al que nos dirigimos. Lo que conocemos por ratios de conversión.

Todos los días hay que extraer 100 -es un ejemplo- carretillas de tierra y muchas veces, muchos  días, no se encuentran en las mismas el 10% de oro en forma de   pepita.

Pero el trabajo del Vendedor es seguir excavando -y bien- esas 100 carretillas todos los días, porque al final, en una jornada, la estadística de los grandes números se cumple y  aparecen las pepitas de ese día y las de los anteriores.

El problema es cuando me desanimo y dejo de excavar la cantidad adecuada, o no lo hago de la manera correcta, pues quizá en esas carretillas que no sacamos o que lo hacemos medio vacías a desgana, se encontraba la riqueza que la mina contiene y guardaba para nosotros.

Alfonso Ruano

Consultor en Formación de Vendedores

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